LA ECONOMÍA del México está estancada. Aunque muchos compatriotas no lo saben, resienten el apretón. Ahí están las 37 mil empresas que han cerrado en 2025; la Inversión Fija Bruta que en mayo retrocedió 0.4 por ciento; la ocupación que se redujo en 319 mil 633 personas en junio pasado y el inusitado crecimiento del empleo informal cuya cifra rebasó los 33 millones de personas al cierre del primer semestre de este año.

Hay temor de que el escenario de estancamiento económico se prolongue más tiempo y nos coloque a las puertas de una recesión. Guillermo Ortiz Martínez, uno de los más respetados economistas, ex secretario de Hacienda y ex gobernador del Banco de México, evidenció la radiografía de nuestra estancada economía.
Pero lo más grave fue la exhibición que hizo de la manipulación y maquillaje que desde la tribuna hacendaria hacen de las cifras macro y microeconómicas, pues en el bolsillo de las familias no se observa el bienestar y progreso.
Hay una información engañosa, dice Ortiz, por la manipulación estadística en logros económicos que quiere presumir el gobierno a través de 12 indicadores, que carecen de una correcta práctica comparable.

En un análisis del proyecto Syndicate, una organización mundial y red global, sin fines de lucro, que publica columnas y ensayos de jefes de estado, premios Nobel, economistas, políticos y académicos en más de 150 países, Guillermo Ortiz hace trizas los argumentos en captación de inversión extranjera directa (IED), alzas salariales y PIB, porque la nueva inversión en 2025 sigue por debajo del 44-48 por ciento registrado en 2021-2022; la productividad no ha seguido el mismo ritmo respecto al aumento de 148 por ciento acumulado en el salario mínimo con la 4T y el PIB de 2019 a 2024 tuvo un crecimiento acumulado de 5.5 por ciento, es decir una tasa promedio anual inferior al 1.0 por ciento, la cifra más baja desde el mandato del presidente Miguel de la Madrid (1983-1988).
La conclusión es que no vamos bien en ritmo ni rumbo en materia económica.
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BD: una cultura que se construye todos los días.
La evolución de la cultura corporativa se ha convertido en un indicador cada vez más relevante para entender cómo las organizaciones responden a los cambios sociales y laborales del país. Ese es el caso de Becton, Dickinson and Company (BD), una de las más importantes de la industria de dispositivos médicos, con más de 60 años de operación en México, 13 plantas de manufactura y una plantilla cercana a los 17 mil colaboradores.

La compañía trabaja sobre una estrategia orientada a garantizar igualdad de oportunidades para el ingreso, la permanencia y el desarrollo de las personas de la comunidad LGBTQ+ dentro de la organización. Entre sus líneas de acción destacan la creación de planes para impulsar la contratación y el crecimiento de talento perteneciente a grupos históricamente menos visibles, el fortalecimiento de equipos inclusivos y una mayor responsabilidad del liderazgo en la construcción de ambientes laborales respetuosos.
Con esta visión, BD coloca al capital humano en el centro de su estrategia y muestra cómo la inclusión puede traducirse en prácticas concretas, sostenidas y vinculadas con el desarrollo de las personas.
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