A 40 años de la publicación del libro: ‘Las Niñas Bien’

En 1983 Guadalupe Loaeza escribió ‘Las Niñas Bien’ texto que, sin pensarlo, terminaría convirtiéndose en retrato incómodo, y vigente, de la élite mexicana. ‘Las Niñas Bien’ capturó la de hablar, pensar y habitar el privilegio. Evidenció, con ironía y agudeza, las tensiones sociales dell  país atravesado por el clasismo.

Claudia Lizaldi.

Para celebrar el 40 aniversario de ‘Las Niñas Bien’, se dieron cita en la Biblioteca de la Fundación Miguel Alemán, Guadalupe Loaeza y Daniel Espinosa, acompañados por algunas de las niñas bien de aquella época y recordaron la relación entre la escritora y Pedro Friedeberg, quien ilustro el libro.

40 años después, el diseñador de joyería Daniel Espinosa, creó colección exclusiva basada en las viñetas originales de Pedro Friedeberg, colección que cuenta una historia, porque ‘Las Niñas Bien’ reaparecen en la edición conmemorativa y Espinosa, transforma los trazos de Friedeberg en objetos para llevar.

Guadalupe Loaeza.
Daniel Espinosa.

Para Daniel Espinosa el proyecto tiene significado personal. Confesó que durante años fue admirador de la obra de Loaeza y que leía sus libros antes de tener la oportunidad de conocerla.

Después, de dijo a la autora, “hace más de 30 años entraste a una de mis boutiques en Puebla. Venías por las joyas y terminaste encontrando a un amigo. Y hoy, después de tantos años, estamos aquí precisamente alrededor de las joyas, celebrando los 40 años de ‘Las Niñas Bien’. Me gusta pensar que  seguimos creando, compartiendo y convirtiendo la letra en arte y el arte en joya”, aseguró Daniel”.    

Leyeron algunos fragmentos sobre los tipos de niñas bien que existen en la sociedad mexicana.

De la colección presentada por Espinosa hay: anillos, aretes cortos, largos, charms, collares y llaveros. Combinó la baquelita italiana en tonos vibrantes con perlas y gemas de grandes proporciones.     

Rodrigo Rivero Lake.

Para Guadalupe Loaeza, este homenaje representa también forma de mantener presente al amigo que recuerda por su enorme generosidad. “Si algo le importaba a Pedro Friedeberg, era la amistad”, dijo la autora al recordarlo. Él regalaba grabados a sus amigos, enviaba cartas de cumpleaños con soles y lunas y encontraba en los vínculos personales la mayor riqueza de la vida”.

“Se mezclaron tres mundos inseparables”, explicó Espinosa al hablar sobre el origen de la propuesta: las letras de Guadalupe Loaeza, el arte de Pedro Friedeberg y su propia interpretación como joyero. El resultado transforma dos expresiones artísticas —la literatura y las artes visuales— en objetos que puedan llevarse puestos, recuperando el espíritu de los años ochenta y reinterpretándo la perspectiva de la sociedad actual.

“A las niñas bien de ahora, dijo Guadalupe, las veo mucho más liberadas, más independientes, más autónomas en todo. Son niñas bien, mucho más conscientes de su realidad, de la realidad del país. En cambio, sus abuelas vivían en un paraíso terrenal”. La autora subrayó que las jóvenes de hoy leen, se adaptan a las crisis y muestran mayor empatía sin perder el glamour.

Parte de la colección de Daniel Espinosa.

“Las niñas bien de nuestro tiempo, son las hijas de las crisis económicas de nuestro país, las crisis sociales que provienen desde la presidencia de Ernesto Zedillo hasta la de ahora; y no son para nada 4T, se preocupan por su país. Son niñas mucho más liberadas, sin tantos miedos, tienen otro tipo de temores, temen claro por inseguridad y que les roben sus camionetotas”, dijo la escritora.

Se mezclaron tres mundos inseparables, dijo Espinosa: las letras de Guadalupe Loaeza, el arte de Pedro Friedeberg y su propia interpretación como joyero.

En su momento, la conductora del evento Claudia Lizaldi, dio la palabra al anticuario mexicano Rodrigo Rivero Lake quien leyó un texto que Loaeza dedicó a su entrañable amigo Pedro Friedeberg.

“Todo lo que se proponía tarde o temprano lo lograba. Así logró tener una bellísima colección de timbres que conservó durante años y gracias a la cual viajaba con su imaginación desbordante. Por las noches soñaba con las siete maravillas del mundo” dijo Rivero Lake.

Raquel Bessudo y Rodrigo Rivero Lake.

“El animal preferido de Friedeberg sin duda era la cebra. Por eso, siempre vestía a rayas, usaba un sombrero con el mismo bellísimo estampado. Pedro era el más parecido a este animal. Los sillones de su casa mágica en la colonia Roma estaban forrados con tapiz de este animal, cuando todavía era posible cazarlos. Eso fue hace muchos años. Su biblioteca era excepcional”, leyó Rodrigo.

La periodista Jessica Pacheco, la economista Ligia Urroz y la influencer y conductora Paulina Madrazo, leyeron algunos fragmentos sobre los tipos de niñas bien que existen en la sociedad mexicana.  

Daniel Espinosa y Guadalupe Loaeza en el aniversario 40 del libro ‘Las niñas bien’.

Al concluir la presentación,  Guadalupe Loaeza, se refirió a su próximo libro ‘Niñas bien kitsch y comentó: “el mundo kisch es fascinante, toda niña bien lleva o tiene algo kisch en ella y entre sus cosas”.

Según Loaeza, ‘Las Niñas Bien’ continúan siendo reflejo de una clase social que en aquellos 80 se vio directamente vinculada a temas políticos, cambios sociales, contradicciones, aspiraciones y excesos”.

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