*En este bosque de Valle de Bravo no tienes que elegir, ya que puedes disfrutar ambos
Cada otoño vuelve la misma pregunta: ¿Team Día de Muertos o Team Halloween? De un lado, quienes esperan el altar, la ofrenda y el cempasúchil; del otro, están quienes prefieren las calabazas, el cine de terror y un buen susto. En Valle de Bravo, Wander Cabins propone una respuesta sencilla: no hay que elegir, porque en el bosque caben las dos celebraciones.

Y es que, aunque comparten fechas, son cosas muy distintas. El Día de Muertos es memoria, ofrenda y reencuentro con quienes ya no están. Halloween es juego, misterio y un susto compartido. Por eso en Wander Cabins cada una tiene su propio espacio: la tradición vive en el altar, y el miedo vive en la pantalla de cine y en el recorrido nocturno.
Durante la temporada, las cabañas estarán adornadas con cempasúchil en los accesos, faroles, calabazas y detalles que se integran al misterio del bosque embrujado. En un espacio al aire libre se instalará un altar de Día de Muertos con flores, ofrenda y luz, una pausa para recordar y compartir la tradición. En ese mismo lugar, al caer la noche, se proyectará una película de terror, donde cada sonido del bosque se siente un poco más cerca. Sin embargo, las mantas y faroles harán que el espacio se sienta acogedor. Para quienes gustan de las caminatas, tendrán un recorrido nocturno iluminado con faroles y calabazas entre las cabañas que va por un sendero lleno de fantasmas y telarañas y que aparecen entres los árboles.

“Siempre hay debate sobre celebrar el Día de Muertos o Halloween, y nos pareció divertido decir que aquí caben los dos. Cada uno puede vivir la temporada a su manera; lo importante es la experiencia de conectar con la naturaleza en un entorno distinto al resto del año”, comenta Santiago García Rey, CEO de Wander Cabins.
Y añade: “Son cosas distintas y las tratamos así. El Día de Muertos es más íntimo: el altar, el cempasúchil, detenerse un momento a recordar a alguien. Halloween es la parte divertida, la de la película y el recorrido con faroles. Nos pareció bonito que convivan en el mismo bosque”, explica García Rey.

Las cabañas, pensadas para dos, tres o hasta cuatro personas, mantienen su espíritu acogedor: madera, ventanales hacia los árboles y rincones para quedarse. “Lo que más nos emociona es imaginar a la gente llegando de la ciudad y encontrándose con faroles encendidos, olor a bosque y la cabaña lista para una noche tranquila. Eso es lo que queremos que se lleven: una pausa memorable y divertida”, añade.
Además, quienes visiten Valle de Bravo en esas fechas también podrán combinar la escapada con el Festival de las Almas, que reúne música, danza, teatro y exposiciones en torno al Día de Muertos en el municipio del 30 de octubre al 7 de noviembre.
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