
La villa de Hita, que se encuentra en Castilla-La Mancha, España, celebra el próximo sábado 4 de julio la jornada central de su LXIV Festival Medieval. Viaje en el tiempo donde el rigor histórico, las bodas literarias de Don Melón y Doña Endrina (protagonistas del Libro del Buen Amor), y el teatro bajo las ruinas de San Pedro demuestran por qué esta cita es Fiesta de Interés Turístico Nacional y su casco antiguo está declarado Bien de Interés Cultural. Hita forma parte del selecto grupo de “Los pueblos más bonitos de España”.


Hay un día al año en que el tradicional ambiente de la Alcarria se disuelve por completo para dejar paso al tintineo de las cotas de malla, el aroma a hoguera y el eco lejano de las dulzainas. El próximo sábado 4 de julio, cruzar la imponente Puerta de Santa María de Hita no será simple acto de turismo; será cruzar umbral temporal directo al año 1330. La villa alcarreña se viste de gala para celebrar el día grande de su LXIV Festival Medieval, una de las citas de recreación más antiguas y respetadas de España que, lejos de acomodarse, este año redobla su apuesta por el teatro de alta alcurnia y el espectáculo a pie de calle.

El despertar del pueblo se anuncia temprano. A las once de la mañana, los mercaderes del zoco abren unos puestos que trepan por la Calle Puerta de Caballos y la Calle Muralla, tiñendo el pueblo de tapices, esencias y viandas. Pero en Hita el mercado no es mero decorado comercial: es el escenario de comedia humana inspirada por su vecino más ilustre, Juan Ruiz, el Arcipreste.
Entre el amor carnal y el misticismo

Si algo diferencia a Hita de otros mercados medievales que proliferan en verano es su alma literaria. Al filo del mediodía, la Plaza del Arcipreste se convertirá en hervidero con la representación de la Boda de Don Melón y Doña Endrina, los célebres personajes del Libro de Buen Amor. Bajo el amparo de los maestros de ceremonias Crispín d’Olot y Ali Kaskabel, el cortejo nupcial arrastrará a los visitantes en explosión de danzas castellanas y música medieval a cargo de formaciones como Xalamut y Turdión. El ingenio, la picaresca y los versos del Arcipreste flotarán en el ambiente justo antes de que el aroma a asado obligue a tregua obligatoria para el “yantar” en las tabernas de la Plaza Doña Endrina.

Por la tarde, las miradas se desplazan extramuros, hacia el Palenque situado a los pies de la muralla. A las 19:30 horas, el graderío se llenará para presenciar el Torneo Medieval, el plato fuerte de la espectacularidad física del festival. Caballeros de la compañía Legend Especialistas medirán sus fuerzas en justas ecuestres, caídas imposibles y combates con espada que cortan la respiración del público. El rugido de la grada animando a su caballero favorito demuestra que el espíritu del torneo sigue tan vivo como cuando los nobles medievales se jugaban el honor (y la vida) sobre la arena.

A medida que el sol comience a caer tras el cerro testigo de Hita, el ambiente se volverá más íntimo, casi mágico. El tradicional Alarde dará paso a la música de los dulzaineros en el Mirador del Arcipreste, preparando el cuerpo para el misticismo de la noche.
“El Brujo” bajo las estrellas de San Pedro

El clímax cultural de esta edición llegará a las 22:00 horas en escenario inigualable: las ruinas de la Iglesia de San Pedro. Sobre este esqueleto de piedra expuesto al cielo nocturno, el carismático actor Rafael Álvarez “El Brujo” se subirá a las tablas para dar vida a El Lazarillo de Tormes, en la mítica versión de Fernando Fernán Gómez. Joya teatral donde la maestría interpretativa del actor cordobés promete congelar el tiempo entre los muros mudéjares del templo destrozado durante la Guerra Civil.
Casi en paralelo, la Plaza del Arcipreste acogerá la hipnótica Danza de la Muerte, recordatorio estético y sobrecogedor de la fragilidad humana interpretado por el Grupo Complutense de Danza Española.
Para los que se resistan a que la noche acabe, la madrugada de Hita reserva sus últimas cartas: segundo asalto al Palenque a la medianoche con los brutales combates, con el fuego como protagonista, de la Lucha Medieval Nocturna y el broche musical de folk fantástico de la formación Grimorium. Cuando las antorchas se apaguen pasadas la una y media de la madrugada, los viajeros regresarán al siglo XXI con la certeza de haber sido testigos de un milagro anual: el día en que un pueblo entero decidió que la historia y la literatura no se leen, se viven.
Cabe destaca que 1961 se celebró el primer Festival de Teatro Medieval en Hita, gracias a la iniciativa del profesor Manuel Criado de Val. Como festival de temática medieval es el más antiguo de España.





